EN TEUSTEPE TODO SE PERDIÓ, Y SEQUÍA RAJA LAS CANOAS
Pérdidas de cultivos, desertificación, manantiales secos y miles de personas en alto riesgo de hambruna son los signos más visibles de una sequía que azota a Nicaragua y que ha sido atribuida al fenómeno climatológico El Niño.
Campos áridos por los malogrados cultivos de frijol, trigo y maíz, básicos en la alimentación de los pobladores, la escasez de agua para el consumo y la falta de medios alternativos de sobrevivencia, dejan ver un profundo drama humano y social en este municipio, distante 70 kilómetros al noreste de Managua.
Teustepe es uno de los 65 municipios nicaragüenses localizados en la denominada zona seca, en la región del Pacífico, Norte y central del país, donde la sequía se ensaña con todo rigor contra las personas, los animales y los recursos naturales.
En los primeros tres meses de 2010 se han registrado 82 incendios forestales que han dañado unas 17 mil hectáreas de bosques y cultivos en distintos puntos del país, según datos de la Defensa Civil.
Todo se perdió
Sentado bajo el alero de su casa, en la comarca Asedades, al sureste de Teustepe, Marcos Ramírez describe la situación con visible tristeza: "No hubo cosecha, no hubo nada, todo se perdió. Aquí no llueve desde el año pasado".
La presa Las Canoas, 60 kilómetros al suroeste de Managua, que servía a los agricultores de este municipio para el riego de sus cultivos, está extinguiéndose paulatinamente por la acción de la naturaleza y por un manejo inadecuado de las aguas del río que la alimentan, que ha sido desviada por arroceros de las zonas altas para irrigar sus cultivos.
En este lugar, la tierra está rajada por la falta de agua, de los ríos o quebradas, sólo quedan piedras, el ganado desnutrido deambula por los campos en busca de pasto y el calor es abrasador.
En el área urbana de Teustepe, el suministro de agua está limitado a dos días a la semana, pero en lugares como La Joya, el agua para consumo sólo llega en camiones del gobierno municipal.
"Los hombres se van a buscar la vida lejos, porque aquí no hay trabajo o se han convertido en mercaderes ambulantes de ropa usada, las mujeres realizan cualquier labor que les procure un ingreso, y hasta los niños son enviados a vender a las calles, manifestó Francisca Castillo, de Asedades.
Rebuscando el bocado de comida
En la desesperación por llevar el alimento al hogar, muchos hombres encuentran en el bosque una forma de ganar dinero, talando árboles que venden como leña o convierten en carbón, con grave perjuicio para los recursos naturales.
"Aquí sólo vemos pasar las cargas de leña, sabrá Dios qué estará pasando en la montaña", manifestó un agricultor.
"Si aquí uno no busca cómo conseguir la comida, se muere de hambre", se quejó Rosalina Somoza, cuyo marido emigró hace un año a Costa Rica, pero ahí tampoco ha tenido mucha suerte y el dinero que envía es poco.
Esta mujer es beneficiaria del programa gubernamental Hambre Cero, que hace un año le entregó una res y gallinas para mejorar su situación económica, pero ahora afronta dificultad para alimentar a su vaca.
Al igual que ella, otros pequeños propietarios de ganado enfrentan con angustia la falta de pasto para alimentarlo y la dificultad para obtener dinero para comprarle el alimento sustituto.
El gobierno anunció un programa de alimento por trabajo para los municipios de la zona seca, pero esa ayuda aún no ha tocado a las víctimas de la sequía en Teustepe.
El fenómeno El Niño, que se origina por el calentamiento de las aguas del Pacífico, suele afectar el medioambiente de la región con lluvias, desbordes de ríos e inundaciones, al tiempo que en otras zonas provoca una ola de calor superior en al menos dos grados a las temperaturas normales veraniegas.