CHIÍES EN PAKISTÁN ENTIERRAN A 35 MUERTOS EN ATAQUES

Canal15/100%noticias/El Nuevo Herald
Managua 03 Septiembre 2010
Miles de musulmanes chiíes, golpeándose el pecho y llorando, entonaron el jueves las plegarias fúnebres por las víctimas de tres bombas que agravaron la tragedia que vive Pakistán, afligida a la vez por la violencia y por inundaciones devastadoras.
Las explosiones que hicieron blanco en una ceremonia chií el miércoles por la noche en esta ciudad oriental representaron el mayor ataque desde que las inundaciones destruyeron o dañaron más de un millón de viviendas y dieron lugar a una movilización internacional de ayuda.
El ministro del interior Rehman Malik culpó el jueves al Talibán por las bombas.
"El Talibán -a cuyos miembros califico de opresores e infieles- buscan los blancos vulnerables", dijo, y agregó que el gobierno estaba dispuesto a aplastar a los milicianos y que las fuerzas de seguridad estaban actuando contra aquellos.
"Seguiremos tomando acciones hasta la desaparición del Talibán", dijo a la prensa.
Por lo menos hubo 35 muertos y 250 heridos en los ataques a una procesión que conmemoraba el aniversario de la muerte del califa Alí, una de las figuras más respetadas de los musulmanes chiíes. Dos de las explosiones fueron al parecer obra de atacantes suicidas.
Posteriormente una turba incendió un puesto de policía y varios vehículos. Las autoridades movilizaron fuerzas paramilitares para restablecer el orden.
Los cadáveres de ocho víctimas -incluso un niño de corta edad- fueron depositados en un parque público cerca del lugar de las explosiones. La vigilancia era estricta y la policía palpaba a los asistentes. Después los deudos los llevaron a enterrar.
"Mientras toda la nación padece por el sufrimiento de los damnificados por las inundaciones, estos terroristas se dedican a promover su propia agenda", dijo el primer ministro Yousuf Raza Gilani en una declaración que condenó los ataques.
Los militantes suníes han lanzado docenas de ataques contra chiíes y otras denominaciones islámicas y de otras religiones en Pakistán en los últimos años. Los extremistas consideran admisible -aun honorable- matar a miembros de otras creencias.