IRAQUÍES DESAFÍAN VIOLENCIA Y ACUDEN A LAS URNAS
BAGDAD
Los iraquíes desafiaron el domingo los ataques con bombas y obuses, que dejaron al menos 38 muertos en el país, y votaron en masa en las segundas elecciones legislativas desde la invasión estadounidense del 2003, unos comicios cruciales protegidos por severas medidas de seguridad.
Según los primeros estimados proporcionados por funcionarios locales, las regiones sunitas que habían boicoteado los comicios en el 2005 acudieron en mayor cantidad a los colegios electorales.
De esta manera un 90 por ciento de los electores acudieron a las urnas en la provincia de Diyala; 63.8 por ciento en la provincia de Al Anbar; 62 por ciento en Salahedin y 65 por ciento en Nínive.
En cambio, en las regiones chiitas el porcentaje varía entre 46 por ciento en Kut y 64 por ciento en Muthana, mientras que las otras provincias la participación gira en torno al 55 por ciento. En la provincia de Kirkuk, que se disputan árabes y kurdos, el 70 por ciento de los electores acudió a las urnas.
Esta tasa de participación es una muestra de rechazo a Al Qaida, que había amenazado de muerte al que participara en estas elecciones, las segundas desde el derrocamiento de Saddam Hussein. Al Qaida no logró intimidar las regiones sunitas a pesar de los atentados, a diferencia del 2005, cuando menos del 1 por ciento de los electores había votado en Anbar.
"Esta jornada muestra el fracaso del terrorismo y la victoria de la voluntad del pueblo'', declaró en la televisión el primer ministro, Nuri al Maliki.
Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia y la Unión Europea felicitaron el "coraje'' de los iraquíes que votaron a pesar de los atentados.
El presidente Barack Obama declaró el domingo que Irak tiene por delante días "muy difíciles''.
"Sabemos que habrá días muy difíciles por delante en Irak y que probablemente haya más violencia, pero como cualquier país soberano e independiente, Irak debe ser libre de trazar su propio camino'', afirmó Obama a periodistas en la Casa Blanca.
Obama también elogió el coraje de los electores iraquíes por acudir a los centros electorales cuando se producían ataques con bombas y obuses y alabó al gobierno iraquí por la forma como condujo las elecciones.
Por su parte, el representante especial de la ONU en Irak, Ad Melkert, afirmó el domingo que las elecciones se desarrollaron de manera "más bien transparente''.
"He ido a dos centros de votación. No puedo hablar por todos los colegios electorales, pero he conversado con mis colegas, que han visitado otros sitios, y lo que nos ha sorprendido a todos es que el proceso en los demás centros ha sido más bien transparente'', declaró Melkert.
"Se reúnen las condiciones para que el proceso responda a los criterios que debemos esperar en general de unas elecciones'', añadió el representante del secretario general de la ONU, tras una rueda de prensa de la comisión electoral iraquí.
Desde la apertura de los centros de votación, la capital iraquí, sobrevolada por helicópteros, fue objeto de disparos de mortero y cohetes que dejaron al menos 38 muertos y 110 heridos, según un funcionario del Ministerio del Interior.
Treinta personas murieron por disparos de obuses y cohetes en Bagdad, de ellos fallecieron 25 al derrumbarse un edificio en el barrio de Ur del norte de la capital que fue alcanzado por un cohete, según la misma fuente.
Otras ocho personas murieron en atentados con bomba en la capital y sus alrededores.
La cantidad de heridos se eleva a 110 en todo el país de los cuales. Un total de 13 personas resultaron heridas por disparos de obuses de mortero contra un colegio electoral en Iskandariya, 50 kilómetros al sur de Bagdad.
En la provincia sunita de Al Anbar, en el oeste, unos 10 morteros cayeron en Ramadi y Faluya, sin causar víctimas, mientras numerosos electores se dirigían a las urnas en estos antiguos bastiones de la insurgencia.
Unos 19 millones de electores debían elegir a 325 diputados para un mandato de cuatro años durante el cual 96,000 soldados estadounidenses partirán definitivamente de Irak, nueve años después de haber invadido al país para derrocar al dictador Saddam Hussein.
Estas elecciones legislativas, que tienen lugar después de cuatro años de violencia étnica que dejó decenas de miles de muertos, probablemente consagrarán la hegemonía política de los chiitas, que representan a casi el 60 por ciento de la población.
Doce coaliciones y 74 partidos se disputaron los puestos el domingo, pero hay dos listas favoritas: una con una fuerte connotación religiosa chiita, La Alianza para el Estado de Derecho, del actual primer ministro Nuri al Maliki, y la otra claramente laica, el Bloque Iraquí, dirigida por el ex jefe de gobierno Iyad Allawi.
Como el sistema proporcional vigente no permite que una coalición tenga la mayoría absoluta, la formación de un gobierno podría tomar cierto tiempo.